La boda Bardana de Lorena y Vic

Una de esas historias de amor que se fraguan a fuego lento. “La nuestra es una de esas historias de toda la vida. Nos conocimos en el pueblo donde veraneamos cuando éramos solo unos niños.

Nos convertimos en los ‘mejores amigos’, pasábamos todos los veranos juntos, rodeados de nuestra gente. y disfrutando de todos nuestros familiares, hoy en día nuestra familia.

Concluidas las vacaciones del 2002, cuando yo tenía 16 años y él dos años más, se matriculó en mi instituto por sorpresa para ‘conquistarme’, después de un acercamiento entre nosotros, noté que algo estaba surgiendo, algo estaba pasando.

Tras unos meses ganándose mi confianza y las de mis mejores amigas comenzamos nuestra relación un precioso 7 de diciembre.

 

“Desde ese momento una de las cosas que más nos gusta hacer juntos es viajar, precisamente fue en un viaje que le regalé a Roma por su 30 cumpleaños, cuando me sorprendió con una petición de matrimonio.

Fue totalmente inesperado, era algo que yo le había regalado a él y me tuvo engañada con el anillo en la chaqueta durante todo el viaje (pobre, buscaba un sitio especial por allí y yo le cambiaba todos los planes jeje).

El lugar elegido fue en lo alto de la fuente de la plaza del Trastevere, rosa en mano y con un libro especial con fotos nuestras y anotaciones de los 12 años que en ese momento cumplíamos juntos, saco una cajita y muy nervioso me pidió matrimonio.

¡Fue algo increíble, me dejo descolocada y solo pude abrazarlo y llorar…y por supuesto decirle que SIII!!!! ¡Yo siempre he dicho que ya estaba casada y que no era algo imprescindible en mi vida, pero una vez ha pasado, es algo tan bonito que cualquier persona enamorada de su pareja, debería vivirlo y disfrutarlo!

Cuando comenzamos con los preparativos de la boda, teníamos muy claro que queríamos personalizarlo todo al máximo, imprimirle nuestra personalidad a cada detalle, sin necesidad de un guion y sobre todo que fuera inolvidable para todos y cuya celebración tendría lugar en verano, la época en la que nos conocimos.  Logramos la boda de nuestros sueños.

Nos decantamos por la masía Villa Rosita-Huerto Montesinos, un enclave idílico con una piscina preciosa y un jardín enorme donde celebramos la ceremonia civil, el cóctel y la cena. Nos ofreció todo lo que buscábamos y al aire libre, fundamental.

Dana y Vicente, sus propietarios no podían ser más encantadores y serviciales, cualquier idea que les proponía le parecía maravillosa, se involucraron muchísimo en todo el proceso y nos ayudaron con todos los detalles que habíamos preparado.

Del catering y organización, se encargó Bardana Catering. Con ellos tampoco tuvimos ninguna duda nunca. Miramos distintas opciones que ya hubiesen trabajado con la masía para comparar y nunca fuimos a ver un segundo sitio.

Eduardo captó desde el primer momento todas nuestras ideas que no eran pocas. Nos dio muchísimas facilidades para elegir un menú muy completo para que los invitados quedasen contentos y estuvo atento a todos los detalles, tanto él cómo todo su equipo, un servicio excelente donde no descuidaron ni el más mínimo detalle para que todos estuvieran muy a gusto y nosotros sólo nos encargáramos de disfrutar.

El día amaneció precioso y empezamos a montar toda nuestra decoración pensando ya en como íbamos a disfrutar de lo que habíamos preparado meses antes con nuestros amigos, unos benditos, ya que se implicaron igual o más que nosotros”.

“Siempre que nos preguntan los dos respondemos lo mismo, nos volveríamos a casar todos los días de nuestra vida, sin variar nada. Es un día increíble, con toda la gente que quieres a tu lado (con alguna baja pero igualmente presente de alguna forma), sonriendo por ti y alegrándose de todo lo bueno que te pase.

La ceremonia fue muy especial con nuestros hermanos, amigos íntimos y testigos. El cóctel y la fiesta posterior contó con muchas sorpresas y momentos emotivos/divertidos.

Fiesta y risas inolvidables con toda nuestra gente que aguantó hasta que se hizo de día y porque los autobuses los esperaban, si no hubiéramos continuado.

Solo podemos agradecer a todo el mundo su participación en todos los preparativos, desde nuestra despedida hasta el último día, su ilusión y su entrega en cada paso que dábamos.

Especial mención a nuestro fotógrafo a Pedro Giménez. Un placer trabajar con él, por lo fácil que resulta todo a su lado. Fotos sin posados, naturales y captando la esencia de cada momento, un recuerdo que cada vez que vemos nos transporta a ese día. Un lujo también contar con Alkilaudio para la sonorización de todo el evento y la fiesta final, en la que pudimos elegir el repertorio musical y fuese a gusto de todos”.

Siempre pensamos que tenemos unos amigos y una familia de 10, pero pasado todo esto, nos hemos dado cuenta de que somos unos afortunados, y que como siempre decimos, TENEMOS A LOS MEJORES.

VIVA EL AMOR VERDADERO, POR SIEMPRE Y PARA SIEMPRE ♡

 



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